La productividad, aun estando muy directamente correlacionada con el tamaño o la especialización sectorial, se halla claramente por debajo de los estándares europeos de los principales países para todos los estratos de tamaño y de distribución sectorial. En dicha radiografía se abordan también aspectos muy relevantes, como la dimensión de género en el censo empresarial, su elevada rotación en términos de natalidad y mortalidad, o la localización territorial, la cual guarda lógicamente una estrecha relación con la dinámica poblacional en nuestro país, que fue objeto de análisis en el estudio de la Fundación de 2024.

 

 

Abordamos en un segundo bloque la dimensión económico-financiera de la empresa española por cohortes de tamaño, también con esa doble perspectiva temporal y de contraste con los principales países europeos.

 

El tercer bloque del estudio, descansa en un análisis de muestras empresariales de panel, que permiten el seguimiento individualizado de empresas y el registro de su crecimiento.

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El presente estudio de la Fundación Afi Emilio Ontiveros está dedicado al análisis de la demografía empresarial. Al fin y al cabo, la iniciativa empresarial es clave en el crecimiento y desarrollo económico, y sólo una demografía empresarial dinámica -natalidad y crecimiento- garantiza la sostenibilidad de ese crecimiento y desarrollo, en el marco de creciente competitividad internacional en el que la economía española se halla plenamente inmersa transcurrido ya el primer cuarto del siglo XXI.

 

Con objeto de enriquecer la visión sobre un ámbito tan relevante, nuestro estudio incorpora una doble dimensión: la evolución temporal y su contraste con los principales países europeos. A continuación las principales conclusiones del estudio, que enumeramos a continuación:

1. Recuperación y transformación del censo empresarial español, década y media después de la gran crisis financiera

Tras la crisis financiera, que redujo en más de 300.000 empresas el censo empresarial (casi un 10% de total) entre 2008 y 2014, la posterior recuperación económica permitió una importante recomposición del mismo, con una creación neta de 285.000 empresas hasta la crisis COVID, periodo en el que las importantes medidas de apoyo que se adoptaron (ERTE, créditos extraordinarios, …) no fueron suficientes para paliar en su totalidad sus efectos. Recientemente, la comparativa intertemporal se ve condicionada por los cambios metodológicos que se introdujeron en 2023, y que afectaron al número de empresas activas2.

La evolución del censo por sectores de actividad muestra una imparable tendencia a la terciarización, acorde con la que se ha producido en la propia estructura del producto interior bruto (PIB), con un peso creciente de empresas del sector servicios y decreciente en la industria, a lo que se suma la notable contracción del sector de la construcción tras el boom inmobiliario de la primera década del presente siglo.

2. El tejido empresarial español tiene una estructura bastante similar a la de los principales países europeos

El contraste con los principales países europeos debe atender fundamentalmente a dos características básicas del censo empresarial: el tamaño medio de las empresas que lo componen y su distribución sectorial.

En todo caso, la menor productividad de las empresas españolas frente a sus homólogas europeas se produce en todos los sectores de actividad, incluido el industrial, aunque en menor medida. En definitiva, y en general, las empresas españolas son significativamente menos productivas que las europeas. Y sin perjuicio de que un aumento de su tamaño medio y una mayor especialización en sectores de mayor valor añadido contribuiría a reducir esa brecha, existen factores adicionales, más allá de su tamaño y especialización sectorial, que condicionan y limitan de manera notable la productividad de nuestras empresas.

En definitiva, y en general, las empresas españolas son significativamente menos productivas que las europeas. Y sin perjuicio de que un aumento de su tamaño medio y una mayor especialización en sectores de mayor valor añadido contribuiría a reducir esa brecha, parecen existir factores adicionales, más allá de su tamaño y especialización sectorial, que condicionan y limitan de manera notable la productividad de nuestras empresas.

3. Elevada rotación empresarial: más del 50% de las empresas no alcanzan a sobrevivir 5 años

La aparente estabilidad observada en el censo agregado de empresas en España durante la última década y media realmente encierra una importante rotación derivada de tasas de mortalidad y natalidad cercanas al 10% anual, especialmente en el caso de empresas sin asalariados y con naturaleza de personas físicas.

4. Persiste una brecha de género en el censo empresarial

La dimensión de género sigue condicionando quién emprende, en qué sectores, con qué intensidad y con qué capacidad de consolidación. El análisis debe circunscribirse necesariamente a las empresas con soporte legal de persona física, pues en las sociedades no puede identificarse con precisión quién ostenta la titularidad real.

En definitiva, persiste una brecha de género en el censo empresarial español que se corrige parcialmente gracias al avance del sector servicios. La terciarización de la economía ha ampliado los espacios de participación femenina, pero la desigualdad en otros sectores productivos y en las empresas de mayor tamaño sigue siendo muy marcada.

5. Más del 60% de las empresas se concentran en cuatro comunidades

Cuatro comunidades autónomas (Cataluña, Madrid, Andalucía y Valencia), acogen más del 61% del censo empresarial español, lo cual es coherente con que en esas cuatro CCAA se concentra el grueso de la actividad económica y de la población española.

Aunque Cataluña lidera el número total de empresas (18,5%), Madrid concentra el 30,6% de las grandes empresas (el doble de su participación del 15,8% en el total), mostrando una especialización en sedes de grandes corporaciones y multinacionales. Si se le sumasen las grandes empresas localizadas en Cataluña, sólo estas dos CCAA concentraría más del 50% de las empresas de esta categoría.

La “densidad empresarial” (número de empresas por 10.000 habitantes) es una medida más relevante del dinamismo empresarial en el territorio, dominando desde esta perspectiva Cataluña, la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana y Baleares. En este último caso con una especialización desproporcionadamente alta de las empresas de construcción, si bien lógicamente destaca también su muy superior y alta densidad de empresas de servicios, consecuencia de que el turismo monopoliza una parte muy notable de su actividad.

6. A pesar de su menor productividad, las pymes españolas han mejorado su rentabilidad

Pese a la persistente menor productividad de las empresas españolas frente a las europeas para todos los sectores y cohortes de tamaño, las pymes españolas han registrado un importante proceso de convergencia con sus homólogas europeas en términos de rentabilidad económico-financiera, tanto relativa a ventas como a los activos totales.

Los gráficos adjuntos muestran la evolución comparada del margen sobre ventas y sobre activos en las pymes españolas frente a la de los otros tres grandes países europeos. En todos ellos se ha experimentado una clara mejora en ambos indicadores de rentabilidad, pero sin duda esa mejora es mucho más evidente en el caso de España e Italia, que desde niveles mucho más reducidos de rentabilidad en los primeros años tras la crisis han pasado a superar en ambos conceptos a las pymes francesas o alemanas.

7. Importante reforzamiento de la estructura financiera de las pymes españolas: mejora la solvencia por autofinanciación

En paralelo con esa mejora de la rentabilidad una vez digeridos los efectos de la crisis financiera, las pymes españolas han registrado un importante reforzamiento de su estructura financiera, y especialmente de su solvencia, con un incremento de casi 25 puntos porcentuales en el peso de los recursos propios sobre el activo total: desde el escaso 25% que representaban en 2008 a casi un 50% con los datos más recientes.

Ese incremento ha permitido a la pyme española alcanzar, o incluso superar, a sus homólogas europeas, así como a la gran empresa española, en términos de solvencia; evidencia de la que cabe extraer dos interpretaciones complementarias, a modo de “botella medio vacía o medio llena”.

8. El acceso a financiación ya no es un problema para la pyme española, ni excusa para no crecer

La mejora de la solvencia, sobre todo alimentada por la autofinanciación, ha venido acompañada de una clara reducción del endeudamiento, sobre todo frente a entidades de crédito, cayendo más de diez puntos porcentuales el peso de la deuda bancaria sobre el activo total

Paradójicamente, esa reducción del endeudamiento con las entidades de crédito se ha producido a la par que mejoraban significativamente tanto la predisposición de la banca a prestar a las pymes, como las condiciones diferenciales aplicadas a las mismas respecto de las grandes empresas.

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9. España sí tiene empresas medianas que contribuyen de manera importante al empleo, aunque en menor medida a la productividad

Dado el elevado censo empresarial y su extraordinaria atomización, ese ejercicio de trazabilidad del crecimiento lo circunscribimos al segmento de empresas medianas. Con ello adicionalmente queremos contribuir a poner de manifiesto que dicho segmento de medianas empresas tiene una extraordinaria importancia en España, rompiendo un extendido mito de ausencia significativa de empresas medianas en el tejido empresarial español.

Esa muestra seleccionada de empresas medianas (medianas en origen, pues bastantes de ellas han pasado a ser grandes) acumula en 2023 una facturación de casi 250.000 millones, un margen de 23.000 millones, y emplean a un millón de personas, casi un 4% del total de la población ocupada en España. Y ha mantenido un crecimiento acumulado durante la última década y media que ha superado claramente al observado en las magnitudes equivalentes en España, lo que pone en valor a la empresa mediana en España.

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10. Líderes en crecimiento (Top 100)

Dada esa heterogeneidad existente en términos de crecimiento dentro del segmento de empresas medianas, en el último capítulo de nuestro estudio identificamos líderes de crecimiento. Esa identificación es importante como ejercicio ejemplarizante de que, más allá de las dificultades de entorno, la actitud empresarial en cuanto a asunción de riesgo es clave para el crecimiento. Por esta razón, la OCDE apoya la identificación, caracterización, y exhibición en su caso, de lo que denomina “scalers”, o empresas con tasas de crecimiento sostenidas superiores a la media, y a las que asigna un importante papel como ejemplo y estímulo para el crecimiento en el resto de las empresas.

En nuestro caso, dentro de esa amplia base de datos de panel con cerca de 8.700 empresas medianas vivas entre 2008 y 2023, hemos identificado las 100 que mayor ritmo de crecimiento anual acumulado han registrado en dicho periodo. Dichas líderes en crecimiento (Top100) han pasado de generar 979 millones de euros de facturación en 2008 a aproximarse a 11.500 millones de euros de ventas en 2023, lo que supone una ganancia de tamaño crítica al pasar de apenas diez millones de euros a más de 110 millones de euros por empresa. El total de empleados en estas compañías ha pasado de apenas 12.000 a superar las 83.000 personas a cierre de 2023.

Esas empresas líderes de crecimiento no solo han crecido mucho más que el resto en empleados (13% frente a 3,5%) y han invertido mucho más (5% sobre ventas, frente a 3%); también han crecido más en productividad (4% frente a 1%) y han obtenido rentabilidades más elevadas (12% frente a 9%).

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