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La IA ya llama a la puerta de la mitad del empleo español

La irrupción de la inteligencia artificial no es, para la economía española, un fenómeno lejano ni circunscrito a un puñado de profesiones tecnológicas. Según las estimaciones del estudio, basadas en la metodología de Felten et al. (2019) aplicada a la Clasificación Nacional de Ocupaciones, en 2024 alrededor de 11,2 millones de trabajadores (prácticamente la mitad del empleo total) desempeñan ocupaciones cuyas tareas presentan una exposición superior a la media a la inteligencia artificial.

 

A diferencia de anteriores oleadas tecnológicas, que afectaron sobre todo a tareas físicas o administrativas rutinarias, la IA generativa incide directamente sobre actividades cognitivas que hasta ahora constituían una ventaja del trabajo cualificado. Los perfiles más expuestos no son, por tanto, los de menor formación: profesionales científicos e intelectuales, técnicos de apoyo y empleados administrativos (analistas financieros, abogados, ingenieros, programadores, docentes, personal sanitario) encabezan la lista. De hecho, estas ocupaciones más expuestas han sido uno de los motores del empleo español tras la pandemia, con un volumen ya un 13% superior al previo a 2020.

La exposición, además, dibuja un mapa muy desigual del territorio. Sectores intensivos en conocimiento (servicios financieros, programación y consultoría informática, servicios jurídicos, telecomunicaciones) presentan porcentajes de plantilla expuesta próximos al 100%, mientras que actividades con fuerte componente físico o presencial, como la construcción o buena parte de la hostelería, quedan mucho más al margen, al menos por ahora. Esta especialización sectorial se traslada al mapa autonómico: Cataluña, Madrid y País Vasco concentran la mayor proporción de empleo expuesto, frente a Canarias, Extremadura o Castilla-La Mancha, con una estructura productiva más orientada a actividades primarias o tradicionales.

Conviene, no obstante, una lectura matizada: una elevada exposición no equivale a una elevada probabilidad de sustitución. Los datos disponibles no muestran, por el momento, un proceso generalizado de destrucción de empleo asociado a la IA; tanto las ocupaciones más como las menos expuestas continúan creciendo respecto a niveles prepandemia. Lo que sí revela este mapa es dónde se concentrarán, en los próximos años, las mayores oportunidades de ganancia de productividad, y también dónde será más urgente adaptar las competencias de la fuerza laboral.