En paralelo con esa mejora de la rentabilidad una vez digeridos los efectos de la crisis financiera, las pymes españolas han registrado un importante reforzamiento de su estructura financiera, y especialmente de su solvencia, con un incremento de casi 25 puntos porcentuales en el peso de los recursos propios sobre el activo total: desde el escaso 25% que representaban en 2008 a casi un 50% con los datos más recientes.
Ese incremento ha permitido a la pyme española alcanzar, o incluso superar, a sus homólogas europeas, así como a la gran empresa española, en términos de solvencia; evidencia de la que cabe extraer dos interpretaciones complementarias, a modo de “botella medio vacía o medio llena”.