Detrás del notable avance en titulaciones se esconde una realidad incómoda que este estudio pone de manifiesto con datos. Utilizando la encuesta PIAAC de la OCDE (que mide mediante pruebas directas, no autoevaluaciones, la comprensión lectora, la capacidad matemática y la resolución de problemas), el estudio constata que los ocupados españoles puntúan sistemáticamente por debajo de la media de países europeos comparables en las tres competencias, con una diferencia de entre 11 y 15 puntos, equivalente a más de una cuarta parte de un nivel completo de la escala OCDE.
El dato más incómodo para España, sin embargo, aparece al comparar por nivel de estudios. La brecha no se explica por tener España más población con formación baja: al comparar personas con el mismo nivel de estudios, la distancia con Europa no desaparece, sino que se amplía cuanto más alto es el nivel educativo, hasta alcanzar entre 16 y 22 puntos entre los titulados universitarios. En comprensión lectora, un español con máster o doctorado puntúa por debajo de un europeo con un simple grado. Una descomposición estadística confirma que siete de cada diez puntos de la brecha se deben a este componente «intra-nivel» (menos habilidad efectiva dentro de cada categoría educativa) y solo tres a que España tenga una estructura de estudios distinta.
La implicación económica es directa, el mercado remunera las competencias reales, no solo el título. El análisis salarial del estudio confirma que la capacidad matemática, en concreto, tiene un retorno propio y significativo sobre la renta, especialmente entre los titulados superiores. La sobrecualificación formal española convive con una infracualificación efectiva, y el verdadero reto ya no es multiplicar titulaciones, sino reforzar las competencias que las hacen productivas y justifican en última instancia su prima salarial.